Cuándo ir a terapia de pareja

Todas las personas sabemos que el sentimiento de amor no es suficiente para garantizar una buena relación de pareja; se necesita saber amar, pero nadie nos enseña cómo hacerlo. El resultado es que en algún momento de nuestra vida todos y todas sufrimos por amor.

Las relaciones de pareja sanas también tienen altibajos. No tienen que darse problemáticas muy graves para que la confianza, el bien estar o la buena comunicación se vean afectadas o se rompan. No existe la relación perfecta ni todo es un camino de rosas. El paso del tiempo, el desgaste, el cambio de la forma de ser, el cambio profesional, la evolución personal, y otras muchas variables pueden ser las responsables de una crisis de pareja.

Una de las cosas que más suelo pensar cuando atiendo a diferentes parejas en consulta suele ser “¿Por qué no habéis venido antes?” es un error esperar al último momento cuando la situación en insalvable. Hay una serie de momentos e indicadores que nos avisan que hay cosas que resolver en la pareja y que sería bueno acudir a terapia:

1.- Tristeza en uno o los dos miembros de la pareja

“¿qué hago con ésta persona? ¿a dónde lleva esto?” sentirse ajeno a la otra persona. Cuando la persona se siente que hacen vidas independientes y no siente a la otra persona cerca. Todo esto puede crear un sentimiento de tristeza que de no ponerle solución se cronifica derivando en situaciones peores.

La terapia de pareja ayuda a las personas a escuchar y comprender la postura y sentimientos de la otra persona, ver de dónde surgen tales emociones y comprobar si ambas partes quieren trabajar para superarlo, lo que se suele dar en la gran parte de los casos.

2.- Sentimiento de rechazo

Uno de los síntomas más habituales en la terapia de pareja es la aparición de sentimientos de rechazo hacia el otro.

 Sin ningún aparente motivo, muchas parejas se encuentran deseando que la otra persona no hable, no haga esta cosa o esta otra o no se comporte de tal manera. Puede tratarse incluso de hábitos que la pareja ha tenido desde siempre, pero que de repente comienzan a molestar.

Trabajar en qué ha cambiado en nuestros sentimientos para que esto sea un problema es el propósito de la terapia en este caso. Los profesionales ayudan a los integrantes de la relación a indagar en todo lo que experimentan para llegar a puntos comunes, sincerarse, etc.

3.- Gestión de los momentos complejos

La muerte de un hijo, un periodo de paro laboral… Son momentos complejos que sin duda se meten por medio de una pareja.

La terapia de pareja, ayuda a las personas a descubrir el trabajo en equipo con su persona amada, a hablar con mayor tolerancia, cariño y respeto y, al fin, a construir un vínculo más firme y duradero.

En definitiva, mediante el proceso de terapia de pareja se toma conciencia de los principales problemas que dificultan la relación para así poder avanzar hacia los objetivos planteados, como por ejemplo el mejorar la comunicación, la comprensión mutua y facilitar la toma de decisiones en común sobre aquellos aspectos que afecta a ambos miembros.

Desde Lusarreta psicología hay diferentes psicólogos y psicólogas dispuestos y preparados para ayudaros.

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